He debido de ser muy bueno en el 2011, ya que los Reyes Magos me trajeron un nuevo
parato. Un flamante iPad2 de 64 con 3G.
Verdaderamente es un invento del Diablo, ya que te crea una adicción a realizar todo con él que cuando no encuentras la aplicación concreta te mosqueas y te preguntas, ¿cómo que no existe algo así?
Hay que reconocer que estos chicos de Apple hacen las cosas muy bien y sencillas. Todo lo que hay que hacer es encenderlo y como por arte de magia ya funciona todo. Pones la contraseña de la wifi y se conecta en un instante. Lo enganchas al Mac, lo sincronizas y te crea todas las cuentas de correo con sus contraseñas y toda su configuración.
El tamaño de pantalla es más que suficiente para muchas cosas, sobre todo para ese día a día, en que únicamente lees correos, miras los periódicos y repasas la red social de turno.
Por ahora no he tenido que pagar por ninguna aplicación, aunque al final tendré que adquirir alguna herramienta ofimática con procesador de textos y hoja de cálculo.
El teclado emergente es de un tamaño adecuado, aunque echo en falta algún control para la edición. Unos botones para moverte por el texto, no me vendrían mal, ya que mis muñones que tengo por dedos no me permiten tener mucha precisión al corregir y tardo más de la cuenta en cambiar una letra.
La reacción de la pantalla a los gestos de los dedos es muy buena y rápida.
Y como único inconveniente que he encontrado; el maldito corrector ortográfico que va por libre y sustituye las palabras según se le antoja.
Para el 3G, he cogido, como no podía ser de otra forma, una tarifa plana de PepePhone con la que llevo tres días, pero que me ha sido muy sencillo el configurar y no he tenido problemas.
Una utilidad que estoy apreciando es el lector de libros electrónicos, junto con el programa Calibre en el Mac hacen que haya vuelto a leer.
De hecho, este post lo estoy escribiendo desde la aplicación para WP que acabo de bajarme.












